martes, 20 de octubre de 2020

PROYECTO EDUCATIVO: HOMENAJE A OQUENDO DE AMAT Y SUS "CINCO METROS DE POEMAS"

En el 2017 se cumplieron los 90 años de publicación de un libro extraordinario: Cinco metros de poemas (1927) del poeta puneño Carlos Oquendo de Amat. No hay duda que la literatura se celebra y resulta ser maravilloso si es junto con los más jóvenes. Esta es una pequeña muestra de lo que profesores y alumnos pueden hacer para homenajear a un poeta que murió en "la España distante", exiliado solo de aquellos que le fueron adversos, pero nunca de su país y de los suyos (nosotros, lectores, siempre amantes de la poesía) que aún lo celebramos.   


HOMENAJE A CARLOS OQUENDO DE AMAT

 CINCO METROS DE POEMAS (1927)


OBJETIVOS

- Difundir la obra vanguardista de Carlos Oquendo de Amat a los noventa años de publicación de su libro Cinco metros de poemas.

- Valorar la vanguardia poética en el Perú y el aporte del autor homenajeado a este movimiento entre los estudiantes del colegio Trilce.

-Enriquecer la biblioteca personal de nuestros estudiantes con un ejemplar artesanal de los Cinco metros de poemas.

PARTICIPANTES

Dirigido a los estudiantes de cuarto año de todas las sedes,  alumnos y padres interesados.

ORGANIZADORES

Plana de literatura y lectura / Centro Cultural Trilce.


FUNDAMENTACIÓN

Resulta importante difundir entre nuestros alumnos el interés por la poesía y el reconocimiento a lo que han contribuido a enriquecer la vida cultural del país. La obra de Oquendo de Amat es una muestra significativa de lo que fue la vanguardia poética en el Perú. Los estudiantes podrán consolidar lo aprendido en el colegio sobre el autor, su obra y el movimiento vanguardista del que forma parte a través de una serie de actividades culturales dentro y fuera del aula.



PROPUESTA DEL TRABAJO Y CALENDARIZACIÓN

 

Fecha

Actividad

Participantes y responsables

Semana 1 y 2

Labor de enseñanza y aprendizaje sobre la literatura vanguardista en Latinoamérica y en el Perú, autores y obras, según lo programado en el curso de literatura (Cuarto año de secundaria)

 

Docentes de Literatura

Semana 3, 4 y 5

Difusión de los poemas, versos, frases de Cinco metros de poemas, a través de pancartas creadas por alumnos de cuarto de secundaria.

Estudiantes, docentes y tutores

Semana 6

Edición e impresión de un propio ejemplar los Cinco metros de poemas y su presentación en la última clase del bimestre.

 

Estudiantes, docentes y tutores

Viernes 15 de setiembre

4:30 pm

Conversatorio en Homenaje a Carlos Oquendo de Amat y sus Cinco metros de poemas.

Recital y musicalización de los poemas del autor homenajeado.

Docentes de aula e invitados externos.

CONVERSATORIO

Rubén Javier

El campo retórico en Cinco metros de poemas. Una aproximación a la recepción crítica.

Salomón Valderrama

Cinco metros de poemas: para revivir el inconsciente una y otra vez atropellado.

Álex Romero

La poética de Carlos Oquendo de Amat en Cinco metros de poemas.

Modera: Óscar Limache.

 

DIFUSIÓN DEL HOMENAJE (SEMANAS 3, 4, 5)

Acondicionar un espacio dentro salón y pasadizos para las pancartas con los poemas, versos y frases del autor homenajeado.

Apoyo de publicaciones para impresión de los afiches sobre el conversatorio y recital por los noventa años de Cinco metros de poemas.

CONVERSATORIO:  “Carlos Oquendo de Amat y sus Cinco metros de poemas” (viernes 15 de setiembre  de 4:30 p. m. a 6:30 p. m.)




















FOTOGRAFÍAS, PANCARTAS Y VERSIONES ARTESANALES DE CINCO METROS DE POEMAS AQUÍ

VERSIÓN PDF DE CINCO METROS DE POEMAS PARA LA VERSIÓN ARTESANAL AQUÍ









Prof. Álex Romero Meza.




miércoles, 18 de diciembre de 2019

La manzana y el cuchillo



A Sofi

¡Dulzura por dulzura corazona!
Poemas Humanos

Ah grupo bicardiaco
Trilce

C. Vallejo



— Amigo, tú que me desnudas a voluntad
Con la misma delicadeza de los vientos del norte
Cuéntale
A esta perfilada amiga
Suspendida aún en la fatalidad nutricia de los cuentos de hadas
Cuéntame
¿Podré alguna vez amar como las que aman dormidas o despiertas?

El cuchillo se inclinó y adquirió el brillo sinuoso de una navaja.
— Sí, podrás amar, pero dolerá mucho.
— ¿Por qué? — preguntó cortante la manzana como si aún la guillotinara el viento.
— Porque Dios ha querido que todos muerdan del fruto prohibido y, para que esto ocurra, deberás condenarte a la afilada forma de un corazón partido.
— ¿Entonces amar es desprenderme de una parte de mí? ¿Dejar de ser para ser?¿Eso es el amor?
— Sí —respondió el cuchillo ya empuñado—
— ¿Por qué?
— Porque el dolor es la mejor señal de saberse vivo.

Entonces, el cuchillo cayó sangriento y se cortó triste
Como la manzana.


Álex Romero M.

miércoles, 6 de junio de 2018

CURSO TALLER AGOSTO 2018 El pensamiento crítico en el aula: deliberación y controversia


El presente curso se propone, dentro del marco general de las rutas de aprendizaje y la propuesta del currículo nacional, desarrollar estrategias de argumentación para fomentar, en la práctica diaria y en proyectos de aula, la controversia y el pensamiento crítico entre los estudiantes. A través de prácticas discursivas como la deliberación y el debate, se buscará brindar herramientas teórico-prácticas con el fin de introducir la discusión como forma de motivación en el aula y la criticidad como parte de la formación cívica y ciudadana de los estudiantes. 




ENLACE: Aquí 




viernes, 16 de marzo de 2018

El sujeto educativo





“¿Quién podría comprender que el medio para que ellos se educasen en el orden intelectual no es aprender de los sabios lo que ignoran sino enseñárselo a otros ignorantes.”
Jacques Ranciere El maestro ignorante

“El maestro aprende de su alumno cuando enseña. El sentido del diálogo genera amistad en el sentido más elevando.”
George Steiner Lecciones de los maestros

“Probablemente yo aprendí de mis alumnos más que ellos de mí. Lo que aprendí, principalmente, fue que si uno enseña y no aprende, no está enseñando.”
Frank McCourt El profesor


El sujeto educativo no es solo una categoría propia de la filosofía de la educación o de la ciencia pedagógica, sino que remite a nuestra propia condición de sujetos que aprenden y enseñan o enseñan y aprenden. Sabemos que la educación puede ser formal e informal y es en ambas dimensiones en que la dinámica de aprender y enseñar (o a la inversa) se da plenamente entre los sujetos. Nosotros aprendemos espontáneamente –e inconscientemente— a través de la imitación para luego, por medio del lenguaje, poderlo transmitir a nuestros semejantes.

El acto de aprender para enseñar se puede dar de una manera sencilla: una niña(o), por ejemplo, que, llegando a casa, quiere compartir lo que aprendió en la escuela; dicha actitud se produce por diversos motivos —la aprobación de sus padres, el simple deseo de expresarse, etc.—, pero logra consolidar lo que aprendió al verbalizarlo. Muchas personas afirman que la mejor forma de arraigar en el aprendizaje es enseñándoselo a otros. En otras palabras, la enseñanza conduce a un aprendizaje sólido si es que el sujeto es capaz de enseñárselo a otros. Si esta posibilidad (el enseñar) se convierte en acto, su aprendizaje será más significativo.    

A la ciencia pedagógica el concepto que le es propio es el de “enseñanza” pues el concepto de “aprendizaje” —íntimamente vinculado al primero— pertenece a la psicología. La pedagogía estudia este acto intencional (enseñar) para buscar los mejores caminos en el aprender. Sobre el enseñar los maestros se saben de memoria una frase irónica “el que sabe, sabe, el que no, enseña”, que encierra una falsedad hiriente, pero también una verdad: ni un maestro —ni nadie— sabe completamente una disciplina, por lo que estudiar para una clase y enseñarlo a sus semejantes le permite ahondar y perfeccionar su saber, ver sus matices y sus problemas, además de encontrar los mejores modos de comunicarlo a los otros.

El conocimiento se hace real transmitiéndolo.

Es cierto que la duplicidad Enseñanza – Aprendizaje o Aprendizaje – Enseñanza no resulta inconmovible: existe aprendizaje sin enseñanza —recuerdo la maravillosa escena de 2001 Odisea en el espacio[1] en la que un proto humano descubre la herramienta (y después lo enseña a sus semejantes y se convierte así en un instrumento de supervivencia social) —y también existe enseñanza sin aprendizaje (imaginemos la clase de un profesor principiante que no logra que sus alumnos aprendan realmente). Sin embargo, recordemos que la enseñanza (como acto intencional y teleológico) apunta al aprendizaje y, si no se logra, solo señala una realidad defectiva y, por lo tanto, corregible.

La enseñanza se piensa y se realiza para que los sujetos aprendan. Las posibilidades de este par conceptual (Enseñanza-Aprendizaje) son ilimitadas: el maestro aprende para enseñar y trasmite su forma de aprender a sus discípulos; el discípulo enseña a sus congéneres y consolida su saber y, además, al no existir una brecha generacional con sus pares, lograr que su explicación sea más clara con analogías y referencias más comprensibles entre ellos.

Al enseñar, maestros y discípulos llegan a tener un conocimiento más certero sobre su propio saber. Es en el ámbito intencional de la enseñanza – aprendizaje (la educación formal) donde la realidad del sujeto educativo se debe aprovechar. Los profesores deben brindar espacios de interacción entre los estudiantes para que este acto maravilloso de “enseñanza entre pares” se dé plenamente porque el discípulo se convierte así en maestro y enseña a sus semejantes y al mismo maestro. Por otro lado, el docente, consciente de su condición de sujeto educativo, asumirá que su modo de aprender y concebir el conocimiento puede convertirse en una forma unilateral en la que el alumno deba aprender su lección. Al respecto, lo dicho por el filósofo y educador Augusto Salazar Bondy (1978) resultan ser clarificador:

"Dicho de otro modo, solo se educa quien puede ser educador. Cuando haya máquinas educadoras habrá máquinas educadas. Nótese que esto quiere decir que hay en la educación no solo un rasgo de auto perpetuación sino, también, que se requiere reflexividad y reciprocidad, porque en la medida en que alguien es educado por otro puede ser educador de su educador y educador de sí mismo" (p. 11).

En conclusión, resulta fundamental concebirnos sujetos autónomos en esa dinámica vital de aprender para enseñar / enseñar para aprender que es propia de todos los miembros de la comunidad educativa.

Alex Romero M.

Bibliografía

Freire, P. (2017). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

McCourt, F. (2006). El profesor. Maeva.

Rancière, J. (2003). El maestro ignorante. Laertes.

Salazar Bondy, A. (1978). La educación del hombre nuevo. Paidós.

Steiner, G. (2004). Lecciones de los maestros. Siruela.



[1] Comparto el enlace de esa maravillosa escena de la película de Stanley Kubrick https://www.youtube.com/watch?v=yZ0qJ1KngWg


2001 Odisea en el espacio

sábado, 20 de enero de 2018

ÍTACA de Constantino Cavafis (Dedicado a la promoción AD INITIUM)





Ítaca

Si emprendes el camino hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca encontrarás
si tu pensamiento alto permanece, si una selecta
emoción toba tu espíritu y tu cuerpo.
Ni lestrigones ni cíclopes
ni al fiero Poseidón encontrarás
si no lo llevas en tu alma,
si tu alma no los erige ante ti.

Desea que el camino sea largo.
que sean muchas las montañas estivales
en que, con qué placer, con qué alegría,
entres en los puertos por vez primera vistos;
detente en los mercados fenicios
y compra las hermosas mercancías,
nácar y corales, ámbar y ébanos
y voluptuoso perfumes de todo tipo,
los perfumes más valiosos y voluptuoso que puedas;
visita muchas ciudades egipcias
y aprende y aprende de los sabios.

Ten siempre en tu mente Ítaca.
Llegar allí es tu destino.
Pero no apresures el viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure
y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino
sin esperar que Ítaca te dé riquezas.

Ítaca te dio bello viaje
sin ella no hubieses emprendido
pero ya no tiene nada que darte.

Y, si las encontraras pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio has devenido, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido lo que significan las Ítacas.



NOTA: Este poema está dedicado a mis queridos estudiantes y ahora ahijados desde el 2017. Sé que les emocionará cada vez que lo lean como a mí me pasa cada vez. Álex Romero.


FUENTE: Ed. y trad. Luis de Cañigral Cortés. Ed. Júcar. Barcelona, 1981. (Ed. bilingüe). pp. 116- 115.


miércoles, 9 de agosto de 2017

La guerra del fin del mundo o sobre el fanatismo




Una de las mejores novelas de Mario Vargas Llosa es, sin duda, La guerra del fin del mundo. Como narración que busca competir con la realidad y suplantarla —la llamada novela total— revela una serie de aristas sobre nuestra condición humana: la salvación, la religiosidad, la ambición política, como también el poder, el honor, el fanatismo, entre otros. Es justamente el fanatismo (y su capacidad de trasformación de la vida humana y su historia) un tema revelador para el lector que se plantea las mismas preguntas que el Barón de Cañabrava y otros personajes de la novela: ¿cómo fue posible que una muchedumbre de vagabundos, pordioseros, miserables y delincuentes hayan podido remecer los cimientos de la naciente república del Brasil?,  ¿cómo fue posible que esa gente sin cañones y escasos fusiles haya podido derrotar a tres expediciones militares? La respuesta puede ser simple y resumirse en una palabra: el fanatismo. Sin embargo, dicha palabra nos lleva a un estado de completa perplejidad cuando, trascendiendo expresiones despectivas del tipo “son unos fanáticos”, nos interpelamos sobre aquel “apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones” (RAE). Los personajes más cautivantes que desfilan en las páginas de La guerra del fin del mundo revelan los distintos alcances que puede tener esta forma de estar y concebir el mundo.

“El hombre era tan flaco que parecía siempre de perfil”.

El Consejero es un hombre que practica su fe en el “Buen Jesús” a través de una vida estoica, llena de suplicios y sacrificios que admira a las gentes de los pueblos miserables del sertâo brasileño. Ellos lo ven rezar sobre piedras y limpiar con unción capillas y cementerios. Es la vida del Consejero, “el fulgor milenarista de sus ojos” y su “lacónico verbo mesiánico” lo que lleva a que gente de diversa condición —entre los que destacan los peores bandidos de la región como Pedraò, Pajeú y el demoníaco Joaó Satán— sigan al profeta con la promesa de salvación al fundar una nueva Jerusalem en la tierra de Canudos y rebelarse al Can, es decir, a la república brasileña. Los hombres y mujeres miserables que han vivido en la más profunda miseria y han sufrido la violencia más abyecta pueden vivir, gracias a la prédica del Consejero, de otra manera aquella pobreza y violencia como medios purificadores, para derrotar al mal y ganar la salvación. ¿Qué puede tener de cuestionable ese “fanatismo”, se pregunta otro personaje (el padre Joaquim), si la fe en el “Buen Jesús Consejero” ha dignificado la vida de los desvalidos y ha dado paz a los que solo sembraban dolor y sufrimiento por toda la región?

“Esas violencias, muertes, robos, saqueos, venganzas, esas ferocidades gratuitas, como cortar orejas, narices. Toda esa vida de lucha e infierno. Y, sin embargo, ahí está, también él, como Joao Abade, como Taramela, Pedrao y los demás… El Consejero hizo el milagro, volvió oveja al lobo, lo metió al redil. Y por volver ovejas a lobos, por dar razones para cambiar de vida a gentes que solo conocían el miedo y el odio, el hambre, el crimen y el pillaje, por espiritualizar la brutalidad de estas tierras, les mandan ejército tras ejército, para que los exterminen. ¿Qué confusión se ha apoderado del Brasil, del mundo, para que se cometa una iniquidad así? ¿No es como para darle también en eso razón al Consejero y pensar que efectivamente Satanás se ha adueñado del Brasil, que la República es el Anticristo?” (Pág. 418).

Existen en la novela otros personajes marcados por ese apasionamiento y tenacidad desmedida que es como se define el fanatismo. Podríamos mencionar al frenólogo y revolucionario Galileo Gall que ha consagrado su vida a la “Idea” de una sociedad sin clases y que, al escuchar sobre la rebelión de Canudos, decide ayudar a sus hermanos porque luchan —por razones distintas a la suya— por liberarse de la opresión y vivir sin egoísmos. Gall es un hombre que cree en la ciencia y rechaza el oscurantismo de los que ostentan el poder. Él la ejerce leyendo en las protuberancias o depresiones de los cráneos los rasgos de definen el temperamento y carácter de las personas. Podríamos mencionar además la actitud incansable de Rufino —guía que conoce el camino para llegar a Canudos y que fue contratado por Galileo Gall—  cuyo sentido tajante del honor lo conduce a su propio final y de los que lo traicionaron. Podemos mencionar también a un fervoroso creyente de la república como el coronel Moreira César, el “jacobino”, el “corta pescuezos”, que detesta a los nostálgicos de la monarquía. La “verdad” en cada personaje, sin considerar el nombre que se le dé, está ligada a una fe que debe ser defendida contra los otros. Sin embargo, dicha “fe” tiene otros aspectos que resulta reveladores a partir de la narración de Vargas Llosa.

Un rasgo importante de esa fe o creencia excluyente que desencadena el fanatismo es su “cerrazón” pues no admite dudas y que nos lleva a sacrificar todo, hasta la propia vida, por mantener inconmovible una certeza. La verdad no es aquí apertura o descubrimiento, sino la fuente de mi poder, la certeza de que lo que hago según ella es lo único auténtico, real, veraz, justo e indubitable:

—Tú eres Pajeú —preguntó, por fin.
—Soy —asintió el hombre. Aristarco permanecía tras él, como una estatua.
—Has hecho tantos estragos en esta tierra como la sequía —dijo el Barón. Con tus robos, tus matanzas, tus pillajes.
—Fueron otros tiempos —repuso Pajeú, sin resentimiento, con una recóndita conmiseración—. En mi vida hay pecados de los que tendré que dar cuenta. Ahora ya no sirvo al Can sino al Padre.

El Barón reconoció ese tono: era el de los predicadores capuchinos de las Santas misiones, el de los santones ambulantes que llegaban a Monte Santo, el de Moreira César, el de Galileo Gall. El tono de la seguridad absoluta, pensó, el de los que nunca dudan. Y por primera vez, sintió curiosidad por oír al Consejero, ese sujeto capaz de convertir a un truhán en un fanático. (Pág. 237-238).



¿Debemos temer a los estragos que produce el fanatismo, a los hombres que ostentan la verdad absoluta y quieren “convencer” a los otros de que la realidad no puede concebirse de otra manera? La respuesta, obvia y necesaria, es sí. ¿O tal vez existe alguna forma “benigna” de fanatismo?

En el 2012 pude asistir a una coloquio titulado “Literatura, poder y libertad” en la Universidad de Lima y el invitado principal fue MVLL. Sin considerar las numerosas ideas y afirmaciones del Premio Nobel sobre la política y la libertad, las dictaduras latinoamericanas y la literatura como manifestación de anhelos e insatisfacciones, quedó en mí una apreciación muy suya sobre este tema que, como revela su novela, ha marcado con sangre y fuego la historia de la humanidad. Abordó esta pasión humana del fanatismo, pero no se trataba del fanatismo político donde un grupo humano o un individuo posee un proyecto político de felicidad y que, en su intento de hacerlo real, termina violentando a los que en un principio quieren liberar —recuerdo aún la novela de un escritor que admira y enseña MVLL: El siglo de las luces de Carpentier, donde el protagonista, Víctor Hughes, desea expandir los ideales de la Revolución francesa en el Caribe y proclamar la libertad de los esclavos, pero termina guillotinándolos por desobedecerlo—. Tampoco se trata del fanatismo religioso (de corte cristiano, judío, musulmán o del que sea) que busca seguir las verdades sagradas dictadas por “Dios” con la promesa de salvación y que lleva a la destrucción de los que no comparten sus creencias o fe: herejes, ateos, cismáticos, paganos, bárbaros, etc. Vargas llosa se refirió al fanatismo artístico que, al final de cuentas y en contraposición con otras formas de fanatismo, termina violentando exclusivamente al artista y no a sus semejantes, en ese afán de crear perfección. El artista no quiere imponer o construir alguna forma de “mundo feliz” o “perfección social” para todos, sin que lo quieran o no, tenga o no la misma religión o ideología. El escritor, pintor o músico quiere crear perfección, pero sólo es él la víctima de sus obsesiones y frustraciones. Es la víctima y victimario del ideal de belleza o perfección que se ha impuesto para sí y que debe obedecer para creer en sí mismo y en su propia concepción de felicidad. Los otros no son víctimas de lo que considero correcto, bello, armonioso, feliz o perfecto en términos estéticos.

Tenemos mucho que decir sobre nuestra condición humana, sobre el fanatismo como una pasión inherente o “desligable”  de nosotros. La guerra del fin del mundo es una muestra de ese anhelo de perfección en la narrativa de Vargas Llosa y que deja constancia de lo múltiple y semejantes que somos.


“Yo siempre sentí, al escribir, que en un momento dado hay que matar la historia, porque si no la historia continuaría indefinidamente. Y al mismo tiempo creo que toda historia trata de llegar a  esa especie de ideal que es la novela total. Donde yo creo que he llegado más lejos en eso es en La guerra del fin del mundo, sin ninguna duda.” (MVLL)


Álex Romero Meza